jueves, 26 de febrero de 2026

El precio de la fama.

No creo presuroso imaginar 
los días que han dejado un poso seco 
en la misma cavidad (Llámese hueco),
de alguna forma se debe nombrar.


Es estéril muchas veces su legado 
y otras veces, regenera ese tejido,
que se oculta, para no oír su latido,
una vez que se detiene y se hace a un lado.


Inerte va, sin gloria y se dedica 
a hallar ese lugar junto a la fama,
que siente por derecho, y que reclama,
su sitio, al ignorar que perjudica.


La fama lleva puesto un sonajero,
su ruido es siempre áspero y molesto,
dejando por sentado, un manifiesto,
que alcanza en su labor al mensajero.


La fama siempre llega precedida 
de la opinión que surge de las gentes,
que forman su criterio en varias fuentes,
para obtener justicia en su medida.


La fama siempre ha sido pasajera,
hoy triunfas, porque crees que has merecido,
que alguien te rescate del olvido,
si otro con halagos, exagera.


La fama utiliza la lisonja,
que llega a regalarte los oídos,
como agua, se vacían sus sonidos
y pierde la humedad, su triste esponja.

Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





No hay comentarios:

Publicar un comentario