sábado, 28 de febrero de 2026

¡Qué la tierra te sea leve!

¡Qué la tierra que te cubre sea leve!
Este es mi deseo y ahora preciso,
que sea justamente, en un inciso,
pues siempre sale el sol, aunque nos llueve.


¡Qué la tierra te acoja tiernamente,
hasta el día de la resurrección!
Ese día, he de llorar por la emoción,
lo demás, me resulta indiferente.


Y si hay Dios, que bendiga cada gesto,
cada nuevo propósito de vida,
cada buena voluntad, que crees perdida,
o te olvidas de leer su manifiesto.


¡Qué la vida te administre toda suerte!
¡Qué la muerte sea sólo otro peldaño 
de existencia, sin temor y sin el daño 
que provoca la sorpresa ante la muerte!


¡Qué te colmen de salud y bendiciones,
en la entrega de tu vida a los demás!
¡Qué vistan con sus galas, y además 
te enaltezcan por sus grandes proporciones!


¡Qué te vaya siempre bie, pues lo mereces!
las  personas que son buenas van a cielo,
manifiestan su virtud, en el anhelo,
de sentir que han hecho el bien  ¡Tan sólo a veces!


Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.

© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.






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