va recorriendo la calle,
desde la montaña al valle,
su voz es triste y espesa.
Los perros muerden la vida
imperiosamente seria,
dejan rastros de miseria,
en su dolorosa herida.
El lamento es esa queja,
que nadie apenas escucha,
la necesidad es mucha,
pero la gente se aleja.
Guerras, caos y homicidios,
hambruna en tiempos sombríos,
vientres hinchados, vacíos
y silencio en los presidios.
Carne sobre una alambrada,
gotas de sangre en la tierra,
el dolor de tanta guerra
en gente desesperada.
Edificios destruidos,
no queda techo, ni hogar,
un avión en el hangar,
tiene un tétricos sonidos.
Bombas para transportar
la muerte a un pueblo inocente,
un poder que mata y miente.
No se puede soportar,
la injusticia de otras manos,
que en vez de labrar la tierra,
ha declarado la guerra,
destruyendo a sus hermanos.
Escrito en Febrero 2026 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz “.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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