que nos pide por la fe, nuestro perdón,
yo no sé, si es la condena o redención,
para hallar nuestro destino, allá en el cielo.
El espanto de vivir es la condena,
si dejamos a los nuestros bajo tierra,
ocultando el hedor de tanta guerra,
entre lágrimas subyace nuestra pena.
El espanto de vivir, por la codicia
nos conduce a un sufrimiento inagotable,
preferimos la mentira y que no se hable,
porque no podemos ver tanta inmundicia.
El espanto de vivir es no admitir
que en la vida no nos sirven los honores,
cuando tienen potestad nuestros temores,
en la lucha al intentar sobrevivir.
El espanto de vivir es observar
que actuamos con maldad, como rapaces,
lo olvidamos, porque no somos capaces
de lograr un sólo intento para amar.
Escrito en Septiembre 2024 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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