rompiendo la calma inerte,
en esa lúcida suerte,
que, en mi tesón y mi empeño,
mi sueño no pesa tanto.
Algo que me maravilla,
es escapar del espanto
de una cruel pesadilla.
Pesadilla, como aldaba
de la inocencia que duerme
en una inconsciencia inerme,
al ignorar, a mi juicio,
que nos causa un gran perjuicio.
Pero este nunca fue el trato
con las huestes de mi mente,
quise hallar el arrebato
de una forma inteligente.
Con un profundo barrido,
borrar lo que ha sucedido,
jugar con otras barajas,
pues la vida es señalada.
Si hay una carta marcada
queda en agua de borrajas.
Hay levedades de espumas
y el ala de la inconsciencia,
se altera ante su presencia
en el batir de sus plumas.
Escrito en Septiembre 2024 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario