motiva una aventura que se espera
y es una decisión que, si es sincera,
termina por gustar el implicarse.
En esta situación, crece y perdura
la sensación de hallar, que todo vale,
si algo va muy bien y todo sale,
es cuando se disfruta la aventura.
Nadie conocerá la arquitectura
del riesgo que se ve en el pensamiento,
basado sobre un sólido argumento,
que vamos a gozar con cierta holgura.
Una cosa es saberla previsión,
que siempre se tendrá ante la duda
y otra es el observar que todo muda
formando un espejismo en la ilusión.
Mas, la aventura es el existir
y valorar el riesgo que conlleva,
es por tu voluntad, que ésta te eleva
hacia otro plano, digno de vivir.
El riesgo se delata en la consciencia
y la aventura es riesgo que, asumido,
confirma en su firmeza, haber vivido
al máximo nivel de la experiencia.
Escrito en Septiembre 2024 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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