sábado, 30 de septiembre de 2017

El Otoño espera a la Primavera 

Un camino se alarga, como una sombra

sobre las hojas secas, caen las castañas 

al suelo, con la tersura 

de oscuro cuero curtido, 

tras la coraza espinosa 

de su cascarón temporal.

El otoño es la senectud del verano,

que invita a la nostalgia.


El àmbar es el recuerdo, es la luz del

sol estival, que madura lentamente 

en la quietud de las horas, 

como madura el vino en el silencio 

y la penumbra, hecha de roble en barrica,

( barriga donde se gestan las claridades )

a la espera de un milagro por suceder.


La pausa de las horas se consume 

entre ascuas de una pasión, que duerme

en el letargo, soñando con una primavera 

que vuelva a incendiar su espíritu.


Escrito en Octubre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




Los cimientos de los sueños 

Un dedo desde el cielo, mueve los hilos

y los destinos.

Una voz sin boca, sin culpa,

 ni arrepentimiento, firme, 

sin divagación posible, porque la certeza

es esa razón de peso en que todo 

es inestable. 


En ocasiones, la razón no entiende de razones 

y en lo superfluo están las alas, que sostienen 

su impalpable realidad.


Basta con sentir esa necesidad 

de ser siempre, aún después 

de perder esa identidad, dejando de ser

lo que eras o soñaste llegar a ser.


Los cimientos de los sueños 

son tan débiles como la voluntad 

que pongamos en ellos.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.




En la voz del viento ( Cuenca )

Pendiente de un hilo, como un suspiro 

en un último aliento de vida.

Tal vez ese sea el secreto que aporta

un valor más a la vida, ese suspenso en el aire

con el temor de ser descubierto.


La naturaleza pone a prueba la fé

y el equilibrio perfecto.

Cuenca es aérea, 

un suspiro engarzado en un sueño,

con solidez de roca o fé inquebrantable.


Entonces, su magia supera lo imposible,

desafiando normas, la ciudad se reinventa

y surge como nube que orla la montaña 

con voz tenue, pero firme.


Un trémolo guardado 

en el silencio de la piedra

y unos seres mudos que narran su historia,

desde una cerradura en la voz del viento.



Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



viernes, 29 de septiembre de 2017

Un postre de amistad, tras la cena

He tomado en desayuno las sonrisas

de Japón, por visitantes de otros lares,

he sentido a Dios presente en sus altares,

paseando y disfrutando, ya sin prisas.


He vivido en mi verdad, lo qué es el arte,

hablando de belleza que nos une,

con esa libertad, que no presume

y en el abrazo que se da por encontrarte.


He cenado la amistad y el trato amable,

escuchando todo un río de opiniones

y sintiendo otro latir, en corazones 

que enriquece al escuchar, aunque no hable.


Los abrazos que se entregan, nos devuelven 

la energía que transmite nuestras almas

y en el diálogo fluido está la calma,

esa calma, que emociona y nos envuelve.


Hoy he sido muy feliz, no tuve pena 

de mostrarme como soy, sin interés,

el poema está brotando, como ves

en un postre de amistades, tras la cena.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis

Díaz Expósito.”zuhaitz”.




jueves, 28 de septiembre de 2017

Cuenca

Cuenca, cincelada por el viento,

dura roca en el carácter, amable en su fantasía 

y caprichosa en su forma.


El tiempo ha dibujado en ti una alegoría 

y emergen gigantes, como niños dormidos 

en brazos de su madre tierra.


El viento te ha mecido en tu sueño de siglos,

con mimo y te ha susurrado al oído,

canciones y cuentos infantiles.


Cuenca, tus casas suspendidas 

en la magia de lo imposible,

en un juego de luz cautiva

y sombras, que recortan tu figura

en árboles de piedra, perennes, sabios,

sabiendo escuchar al viento y a la lluvia,

para contar a todos el embrujo de tu encanto 

y todos los amaneceres que durmieron 

en la calidez de tu abrazo materno.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.

lunes, 25 de septiembre de 2017

No sanaré en mal ajeno 

Oculta en la falsa estima,

la envidia, en la desazón 

desata del corazón 

una furia clandestina.


Es culpar a los demás 

de nuestro oscuro infortunio,

a falta de un plenilunio 

en una angustia voraz.


Y se crece en la arrogancia,

nos molesta en la nariz,

si otra persona es feliz

mostrando nuestra ignorancia.


Cuando nuestro mal sabor

nos culpa de nadie y luego,

no valen quejas y ruegos,

si es esta nuestra labor..


Buscar la felicidad 

siempre dentro del entorno,

fabricando igual que un horno 

nuestro pan de la amistad.


Ajos come, quien se pica,

buscando en dolencia ajena,

remedio para su pena 

y en vez de luchar, critica.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.



domingo, 24 de septiembre de 2017

Otoño a media luz

En la oquedad de un viejo árbol 

se guardan las voces que el viento 

susurra secretamente.


El río murmura, silabeando entre dientes 

o desde las esmeriladas piedras,

en un fondo monótono y estático,

que ignora la agitación de su espíritu 

en la superficie.


Hojas de otoño con tonos de nostalgia 

y el crepitar de la leña, 

ardiendo con más fuerza en el recuerdo,

que en la hoguera, donde se queman

las horas perdidas.


Un aroma a leña, lavanda y pan reciente,

cálidos abrazos, acurrucados 

bajo una manta de ternuras.


Hace frío fuera y la niebla, 

impregna con su magia el bosque.

Los ríos y los árboles conversan,

mientras el sol duerme entre brumas 

y el rocío cae en perlas, 

sobre la hierba verde.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.





con

sábado, 23 de septiembre de 2017

Ante la tristeza y la depresión 

En ese paso del día,

cuando se está “de bajón”,

nos la juega la emoción 

tintada en melancolía.


Hay momentos que nos hieren 

en un estado de calma

y se pisan sobre el alma

y nos vencen y nos pueden.


Nos destapan inquietudes 

dentro de esa desazón,

en que sufre el corazón,

dudando de sus virtudes.


Cayendo en la lasitud,

nuestra atención se relaja,

todo lo que sube, baja

y crece nuestra inquietud.


Cuando se llega hasta el suelo,

no queda, sino subir,

el secreto de vivir

es procurar su consuelo.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz “.



La vida es provocación 

La vida es una provocación,

un desafío a la Nada primordial 

y al origen de todo lo que nos rodea.


Un reto al misterio y a todo lo que, sin vida

tiene una manifestación 

en nuestra realidad.

La vida, tejida con todas las muertes 

que van quedando atrás, como gusanos 

que van muriendo deshidratados,

ante el calor de todo lo que es sentido 

y no madurado.


Pasajera inquieta, en un tiempo 

que apenas delimita la existencia,

pero subyace en su propósito 

de proseguir, hasta que el tiempo 

o las circunstancias agoten

su energía.


La vida trata de mentir su condición,

pero la eternidad comienza mañana

y a mañana... no hemos llegado aún.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.



viernes, 22 de septiembre de 2017

Una cucharilla en el vaso 

Una cucharilla en el vaso,

un sonido agudo, campana de vidrio 

y de realidades de transparente ámbito.


Sin embargo, su contundencia la hace

lo más cercana al metal de su espíritu 

y a la estilizada forma, que prolonga 

su párvula voz, en la estridencia 

de su escandalosa manifestación sonora.


Acaso, ruptura en el estrépito

 o agudeza hiriente, entre las capas dormidas

del aire.

Siempre amanecer al sobresalto 

de lo inesperado.

Diente, que afilado, muerde los oídos 

y lacera la opacidad de las voces graves.


Una cucharilla en el vaso, produce 

una irritación de las ondas sonoras 

y una desarmonía armónica, 

dentro del caos de la mudez

de los espacios inertes, en las cavidades,

donde el sonido se hace reflejo.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz “.


Estirando nuestra voz

La voz se estira en el espacio,

como unos brazos que acogen 

en la calidez del corazón 

durante su entrega.


Se desgarra en el llanto, en notas

que rompen el silencio con su agudo grito.

Se amolda a la cavidad del paladar,

como un tobogán, donde jugar

con el parafraseo y la dialéctica,

pronunciando y articulando el gesto,

para dar forma a las palabras 

que nacieron en el pensamiento.


Arrullo en la calma de la noche 

y evocadora de sueños, donde los niños

se mecen tiernos, como migas de blanco pan

sobre una mesa dispuesta.


Rumor y fuerza telúrica, 

en las variantes  tormentosas de la vida.

La voz, única, vibrante y timbrada,

áspera o dulce, surgiendo del abismo

de todas las incógnitas, para llegar 

y permanecer sonando  

en todos los oídos.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.



Necesitamos ternura 

Se necesita ternura, para regresar 

a los aromas de la infancia,

para mirar con otros ojos

y acariciar con la mirada,

para repartir el pan y compartir juntos 

todas las vivencias que puedan llenar

nuestro hogar y nuestro corazón.


Necesitamos ternura, para que el amor

no sea un sentimiento de propiedad,

sino de libertad y se dé sin reparos,

porque nos hace sentirnos 

tremendamente humanos.


Se necesita ternura, para vencer el temor 

y el hastío, para colocar flores 

sobre las frentes de los vivos

y no sobre la de los muertos,

como una justificación de nuestro 

abandono y olvido.


Necesitamos ternura, para que la emoción 

no pase de moda, ni sea un problema 

llorar o reír, para sentirnos más vivos

y necesariamente sensibles.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.



jueves, 21 de septiembre de 2017

¡Préstame tu pañuelo!

Un pañuelo prestado

y en unas gotas de sudor, 

dejo la sal de mi cuerpo 

en un blanco escenario 

e imprimo las sensaciones,

que el calor deja con su huella.


Un pañuelo para guardar una lágrima,

o unas monedas, tan pequeñitas 

como mis ambiciones.

Un pañuelo para envolver ese anillo

que me regalaste y que traté sin conseguirlo,

de lucirlo en mi dedo corazón.


Guardé en él, todas las tristes despedidas,

ha sido el blando muro, que siempre detuvo

mis inoportunos estornudos 

y a la vez retuvo celosamente 

el aroma de tu perfume.


Bordado de recuerdos y momentos 

que huyeron despavoridos,

por temor a envejecer con el tiempo.


Un pañuelo, tu pañuelo,

guardado en mi bolsillo, para conservar

todos los matices que lograron sobrevivir,

a pesar de no estar ya presente,

solamente en mi corazón y mi memoria.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



Amores de tímido adolescente 

¡ Te he sentido tantas veces !

Me prendí a la magia de tu voz

y al ritmo de tu caminar, formando 

un compás de tres por cuatro.


Vibrante, con una presencia 

de densidades únicas,

dejando tras de ti una estela de interés 

y un sutil encanto que se palpa,

como perfume aéreo 

de rosas crepusculares.


Imaginé en tu mirada, un cielo infinito 

y un misterio por descubrir.

Yo te contemplaba desde el ático

de mis cejas ascendidas en mi admiración 

y apenas mi boca lograba balbucear

tu nombre.


Era tan joven y tímido, que me perdí 

el contacto de tu piel, pero en mi mente

volaste tanto tiempo, que aún siento 

el aleteo de tus gráciles manos

en un ademán de despedida,

con la pena de un : ¡ Adiós  no pudo ser !.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.





Todo aquello que el viento borra

El viento está preñado de voces

que arrastra sin pies, 

con manos agitadas,

como queriendo ser parte del olvido,

intenta borrar los ecos que bajaron

hasta los valles peregrinos, 

de aves inquietas o esa perspectiva 

que se pierde en las angostas calles,

cuando el silencio se adereza de ellas,

cómplice de la noche y la escasez 

de palabras, en ese momento 

en que el pensamiento divaga,

como barco a la deriva.


Acaso una imagen furtiva, cruce

el espacio abierto de la mente 

y un relámpago de luz incierta,

dé paso a una idea.


No hay apenas testigos, 

las empedradas calles, saben que el viento 

es un ladrón de pistas y voces susurrantes,

que se van mezclando en el polvo

de los caminos, para construir 

una nueva historia que contar.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”Zuhaitz”.



La vida es una apuesta 

Buscar un motivo 

hallado o perdido,

de sombras, furtivo,

de luces cautivo.


Vivo sin resumen ¡ Vivo !

No sé si convencido,

pero jamás en olvido.


No busco la alegría 

tan sólo para un día.

La vida es porfía

y nadie confía.


La luz se desvía,

si cambias el foco 

y yo lo coloco 

en mi mente de loco,

pero dura poco 

La iluminación,

si en esa intención 

falta la emoción 

y sin ilusión,

el ánimo pierde,

La tristeza muerde

y una angustia verde,

que pierde su tono

nos deja sin bonos,

pues nada es gratuito.

La vida es una apuesta, 

que nace en la ingesta,

transformada en grito.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”Zuhaitz”.

Soñar lo inalcanzable 

¿Y si todo se otorga y nada se niega?

Acaso se romper el misterio 

que encierra el deseo, ese no saber

si la llave que portamos en nuestras manos,

abrirá las puertas del paraíso soñado.


Nos gustan los imposibles, 

sucumbimos a lo prohibido,

pero la magia está en la tensión 

producida en el momento, en que

a punto de abandonar, 

se nos abre alguna puerta y surge

una cascada entre la sorpresa y la satisfacción 

de acceder a unos gramos de felicidad,

que se deshacen,

cuando al romper el hechizo,

se consigue y dejamos de soñar un instante.


A fin de cuentas, soñar lo inalcanzable 

es el motivo del deseo

de toda aventura posible.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”Zuhaitz”.




Ese dulce sopor del sueño 

No es el vencimiento el que produce

el sueño o la fatiga.

Es esa calma que antecede a la vorágine 

que nos arrastra al abismo 

de nuestra propia inconsciencia,

durante un merecido descanso.


Es en esa  ensoñación que burbujea 

entre las sienes y ese calor de calidez

que arropa, el que produce el sopor 

y el abandono del cuerpo, 

hacia las vastas praderas 

de los sueños narcóticos

y profundamente reparadores.


En  una luna de espejos imposibles 

y gotas de lluvia, que descienden 

encendidas en luz, sobre la hierba 

verde y fresca, que crece en 

nuestra imaginación.


Tengo sueño y dejo que mi cuerpo 

caiga en un arrebatado secuestro 

de sombras y luces inciertas,

que se elevan con el ritmo 

de una respiración pausada y profunda,

como voz que emerge del alma

y nos recobra.


Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.



miércoles, 20 de septiembre de 2017

Aún así, la flor es hermosa

Aún en la mentira y entre caminos de ortigas y espinosos arbustos,
la flor crece en el corazón que se abre
 pétalos de ternura y es capaz de comprender
y empatizar con sus semejantes.

La lluvia y las lágrimas limpian la tierra 
y las sequedades del alma.
Hay una mirada, que se queda en el aire,
como una semilla del árbol, 
que en la juventud plantamos.

No hablaré del silencio, pues sería 
romper la magia, pero si de esa intención 
que a veces nace  en el corazón sombrío
y lo llena de luz, ante el hermetismo 
de la figuración de lo que vivimos 
y en verdad mostramos.

Aún así, se puede esbozar una sonrisa 
y prender una luz en los caminos,
a pesar de las tristezas adheridas 
en el tronco de nuestro carácter,
difíciles de quitar, imposibles de olvidar 
en las nostalgias.

Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito.”zuhaitz”.







lunes, 18 de septiembre de 2017

Un nudo de amor perfecto

¡ Ven esta noche ! ¡ Incendia mi alma
con el fuego de tu cálida voz!.
El tálamo es un témpano de ausencias,
esperando que tu cuerpo provoque
una erupción febril en mis labios,
al contacto con los tuyos.

La niebla disipará en la estancia, 
la tenue luz del deseo que fulge
en mis ojos, rasgarás mi espalda
con tus uñas y nuestros  cuerpos 
se amasarán con nuestros sudores
en una amalgama perfecta.

Entre jadeos y murmullos
 sonarán nuestras bocas, 
devorando el silencio y nuestros apetitos.
Mis manos sobre tus caderas y mi boca 
rompiéndose entre tus dientes felinos,
mientras mi sexo es devorado 
por tu sexo.

Se ha producido un eclipse 
entre mi sombra y tu luz, en la órbita 
que sale de la elíptica 
de lo comúnmente cotidiano.
Enfermos de amor, febriles de pasión 
y deseo, caemos inertes, anudados
los cuerpos, las lenguas y los labios,
abiertos hacia la puerta del placer eterno.

Escrito en Septiembre 2017 por Eduardo Luis Diaz Expósito."zuhaitz".