en una compensación,
entre energía y acción,
una fuerza lo dirige.
El defecto se corrige,
cada cual tiene su suerte
y su equilibrio es la muerte,
porque la vida lo exige.
Entre muerte y nacimiento,
existe compensación,
llevando esta ecuación
segura en cada momento.
En medio de la inmundicia
del ego y de su vileza,
toda vida se tropieza
con esta cruel justicia.
Que nivela en su rasero,
al pobre y al hacendado,
porque su hora ha llegado,
no importa quién va primero.
Tanto si es pobre, o si es rico,
si ha vivido en paz o en guerra,
a todos, la misma tierra
nos sepulta y lo predico.
Caja de pino o caoba,
total, eso me da igual,
si llevas al funeral,
un cetro o una triste escoba.
En este mundo se quedan
tus bienes o tu pobreza,
termina aquello que empieza
en lo que falten o excedan,
Nada que tuviste es tuyo,
fue un préstamo concedido,
porque una vez, fallecido,
se enterrará con tu orgullo.
Porque desnudos nacemos
y todo cuanto tuvimos,
perdemos cuando morimos
y así, desnudos volvemos.
Polvo somos en verdad,
efímera es nuestra vida
desde el punto de partida,
buscando la eternidad.
Pero al llegar nuestra muerte,
aunque no se decida o quiera
detrás de esta vida espera
a todos la misma suerte.
Escrito en Noviembre 2024 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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