azuladas venas, que recorren el interior
de la orografía del cuerpo.
Cuerpo en ebullición por las pasiones.
Sangre toda, palpitando sobre las sienes,
en un ápice de locura o genialidad.
Impulso y motor de vida, en el vértigo
de asomarse desnudo, ante el abismo
de nuestras limitaciones.
La sangre fluye, y con ella, los pensamientos
irrigados por el deseo de completar
el recorrido, en la ascensión hacia los vértices
de la sabiduría.
Ríos de púrpura, derramados por la impía causa del dominio, cuando la vida
está fluyendo, reciente y nueva en las carnes
inocentes de un niño.
Desvío del cauce, con la intención de otorgar
una donación de sangre, para salvar una vida,
en lugar de sustraer el último aliento que,
su boca retiene, ante el temor de la guerra.
Ríos de púrpura, en la emoción inscrita
en el corazón. Válvulas de la razón que,
en el amor se abren hacia otros cauces,
otras vidas idénticas a la tuya, con el mismo
caudal de sangre.
Escrito en Enero 2025 por Eduardo Luis Díaz Expósito.“zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.

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