un lecho de rosas, no será más grande
mi admiración que el dolor que produzcan sus espinas.
Cuando la belleza hiere las pupilas,
no existe un equilibrio en esa fingida
perfección de la que presume
su imagen.
La auténtica belleza no hiere, inunda
y anega los sentidos, como el agua fresca sobre una boca sedienta.
Un verso de luz, que crece y añade
otra estrofa más a la emoción.
Fascina sin nublar los sentidos,
pero aumenta la claridad de percepción,
alcanzando las cumbres del éxtasis.
Escrito en Marzo 2017 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".
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