Tengo una llave en el bolsillo, la única
que no abre ni cierra nada.
Es la que rige mi razón y mis instintos,
la que me recuerda el sano juicio,
que abre todas las puertas,
sin giro de muñeca, ni introducirla
en la ojiva de la cerradura.
La voluntad, como un cielo sin fronteras
o un amplio camino, sin temor a tropezar,
con una amplia sonrisa resplandeciendo
en la blanca camisa, que alberga un corazón
de puras intenciones.
Me gusta llevar en los bolsillos, una llave
que no uso, una moneda sin valor
y una esfera de cristal, que me recuerda
que mi verbo y mi razón no deben
tener aristas que puedan herirme
o herir a los demás.
Que mi vida debe ser un corazón
grande y esférico, donde tenga cabida
lo mejor de mi mismo y de las gentes
que se cruzan por mi vida.
Algunas, dejarán su huella indeleble
y otras echarán raíces en mi corazón.
Escrito en Abril 2018 por Eduardo Luis Díaz Expósito."zuhaitz".