que enhebra los hechos por su valía,
en el transcurso del tiempo, durante una edad
vivida.
Imaginad la alegría, como una constante huella, que va dejando su rastro, desgastando
las piedras del camino.
Elijo la prontitud sin relevo, ante la tibia soledad que me acompaña y la resolución
del pensamiento llenando los huecos
de todas las dudas, anegando de sabiduría
los cauces de la inteligencia.
El borde dorado de un destello, atrapado
en una mirada en paz y el suave timbre
de una palabra amable, que brota sincera
desde un corazón sin aristas, ni prejuicios.
Elijo el alma que vuela y los cuerpos
que no llevan peso sobre sus conciencias.
Elijo la paz y la calma en estos tiempos convulsos, donde la razón se pierde
entre los angostos caminos, en una búsqueda
de nuestra verdadera identidad,
como seres de luz, viviendo una humana
experiencia.
Escrito en Agosto 2024 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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