porque exististe es un hecho sin conciencia,
una consecuencia, una reacción ante
la naturaleza, a la cual eres impelido, un crecer
hacia una nube.
Es entonces cuando nos rodea para cegar
nuestras vidas, cuando comprendemos lo sutil
y lo moldeable que es, el valor que tiene cubrir
los cuerpos, los hechos, las intenciones omisas,
ese espacio otrora vacío
que llenamos irremediablemente.
La hora del arrepentimiento se suele suceder,
a la rotura del velo que nublaba nuestras
mentes, pero Dios lo sabe y se ríe de nuestra
estupidez, para luego perdonarnos,
porque todo queda justificado en un mar
de errores y no somos, sino olas, movidas
por los vientos de las dudas.
Escrito en 1985 por Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
© Eduardo Luis Díaz Expósito.”zuhaitz”.
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